¡Tántas personas me han dicho estos días que votar a un partido diferente al PP era tirar el voto, que era dárselo a los socialistas! ...que ahora me pregunto yo para qué les ha servido a ellos votar al PP. ¡Para nada!
Lo cierto es que el resultado electoral no cambia nada la cosa: la misma respuesta correspondería para el caso de que el PP hubiera trinfado con una mayoría absoluta (como las que ya obtuvo); no les habría servido de nada votar al PP porque se mantendría (como anunció Rajoy) la Ley del aborto y tantos otros desmanes propuestos por los gobiernos socialistas.
Personas bienintencionadas, con ese error estratégico a la hora de prestar su apoyo electoral, intentando CONSEGUIR UN MAL (menor), han optado por un mal que cada cuatro años es más grave: no hay en el parlamento ya ni una sola voz que les represente para defender a voz en grito el derecho a la vida, el bien de la familia, la importancia crucial del matrimonio...
Por supuesto que si hubiera triunfado el PP, sí que hubieran tenido su representación los “centristas”, los que piensan que el aborto en ciertos supuestos es un derecho de la mujer, los partidarios del divorcio express, los grupos de presión homosexuales internos del partido, los acérrimos defensores de la equiparación entre el matrimonio y el ayuntamiento carnal de dos hombres, los que piensan que la relación con tu mujer es un bien jurídico susceptible de idéntica tutela legal que la unión de dos hombres (como mucho se plantean cambiar el nombre)...
Pero como bien puedes imaginar, estoy interpelando a otros votantes del PP: a tantas y tantas personas con principios que han votado tapándose la nariz (o que al menos han votado con el corazón en otras posiciones ideológicas). Les interpelo cariñosamente porque ELLOS son los que envían cada cuatro años un mensaje inequívoco a los gerifaltes del PP: pueden ustedes permitir 100.000 abortos al año, repartir en las comunidades que gobiernan la píldora abortiva, subvencionar obras blasfemas, escorar descaradamente a la izquierda, mantener posiciones cuasi-laicistas... porque esa amplia “bolsa” de votantes católicos nunca les van a recriminar nada, hagan lo que hagan siempre les votarán. ¡Giren más, por favor, hacia la izquierda a ver si ganan y gobiernan para ellos con nuestro voto!
Son precisamente estos electores, además, los que van consiguiendo un MAL MAYOR CADA CUATRO AÑOS: la mera defensa de la Ley Natural se convierte en una posición cada vez más extraña, más ajena a las instancias políticas con predicamento, una vindicación con resabios cavernícolas.
Es un día gris para España, pero no porque no haya ganado el PP. Confío en que en estos cuatro años de vacaciones de la niña de Rajoy, nos vacunemos contra las alegorías melifluas y vayamos asumiendo la responsabilidad adulta de llamar al pan, pan… y de ir poniendo todas las cosas en su sitio.

